
Hay cumpleaños que no son cualquier fiesta de celebración familiar. Más aún, si quien los cumple goza de plena vitalidad en su ya larga vida.
Los familiares de Liria Martínez Peral quisieron homenajear a la abuela y madre con una jornada especial y nada mejor que hacerlo en la bodega, a donde tantas y tantas veces ha acudido esta amable señora de Congosta de Vidriales. Son ya 94 años cumplidos (23 de marzo de 1931), llenos de energía en esta amable vecina de Congosta, rebosando de alegría contagiosa y gozando de una más que sensibilidad reivindicativa.
La señora Liria irradia vida plena en cualquiera de los encuentros familiares o vecinales. Goza de una envidiable salud «porque he trabajado mucho», asegura. Y quien esto lo afirma ya está dispuesta a continuar con sus tareas en la huerta.
Nacía la ahora nonagenaria vecina de Congosta en la casa familiar de la abuela Agustina, y ya de pequeña la llevaron para la vivienda donde actualmente se encuentra la Casa Rural Restaurante el Molino, que debe su nombre a esta pequeña factoría, ya desaparecida, a la orilla del arroyo Almucera, en las inmediaciones del actual azud. Su longeva vida ha dado para mucho, sus cuitas son memorables.
Y los familiares quisieron brindarle este sábado pasado con una fiesta especial en un lugar emblemático como es la bodega, el templo de la amistad, al calor de la lumbre y de sus seres queridos. No faltó la generosa comida, ni los dulces y bebidas. Y hasta la señora Liria se aprestó a echar unos bailes y recordar unos cánticos, evidenciando que se siente llena de vida.


