Algunas variedades que se encuentran en el soto de la ermita de la Alcobilla, cuentan con 900 años de antigüedad.
El presidente de la Diputación de Zamora, Javier Faúndez, acompañado por el diputado de Agricultura y Ganadería, José Ángel Ruiz, ha presidido hoy la reunión de la Mesa del Castaño de la provincia en la que se ha puesto de manifiesto que el aprovechamiento de este fruto supone una fuente ingresos muy importante en el territorio provincial. Y todo ello porque cuenta con unas características idóneas para la producción de un producto de calidad, al tiempo que se trabaja para conseguir su certificación como indicación geográfica protegida.
Del mismo modo, se ha recalcado que un mayor desarrollo de las fases de transformación y comercialización, así como la formación de los castañicultores en las técnicas más adecuadas de gestión de esta especie con una mayor mecanización, contribuirían al desarrollo endógeno de la zona y a la creación de un tejido empresarial que sirva de elemento de fijación de la población.
Problemas del sector
El castaño ocupa una superficie aproximada 11.700 has. en la provincia, de las cuales, el 74 % son de propiedad particular. Es la tercera provincia por superficie en Castilla y León, con un 18% del total regional, después de León (54%) y Salamanca (22%).
Los principales problemas a los que se enfrenta el sector en la provincia son el minifundismo, la escasa mecanización del cultivo, la desestructuración del sector, el escaso control de la trazabilidad, calidad y variedad, el estado deficiente de algunas masas de castaño y los bajos precios del producto en los mercados extranjeros, que suponen una seria competencia.
Desde el año 2018 Diputación de Zamora trabaja mediante diversos proyectos con
cofinanciación europea en el Programa de Promoción de la Castañicultura en la provincia de Zamora.
Este programa cuenta con un presupuesto propio de la Institución de 319.440,50 € para su ejecución durante 38 meses, durante el periodo de 2023 a 2026, y se desarrolla mediante encargo a la empresa TRAGSATEC, que atesora una amplia experiencia en castañicultura en todo el territorio nacional, y en su vivero de Maceda.
Los ejes principales del Programa parten del apoyo a los castañicultores a través de la Oficina del castaño (atención al público 2 días a la semana en Alcañices y 1 día en Lubián) y la formación (10 jornadas formativas)
El control de la plaga de la avispilla con la suelta de 118 dosis anuales de Torymus sinensis- en 59 puntos de suelta, 2 veces al año- y de las enfermedades del chancro- apoyo en el tratamiento de 100 árboles/año con cepas hipovirulentas- y la tinta, en colaboración con la Junta de Castilla y León, es otro de los pilares del programa, junto a la selección de progenies autóctonas productivas de castaño en la provincia y la instalación de un campo de cepas madre que proporcione material de multiplicación con garantías sanitarias.
La promoción de una marca de garantía agroalimentaria de la castaña de Zamora y del sector mediante la participación en ferias y colaboración en 2 magostos al año, así como el diseño de un plan de comunicación e imagen corporativa y la puesta en marcha de una página web ( www.castanea-zamora.es), completan las líneas de actuación de la promoción de la castañicultura en la provincia de Zamora.
Variedades locales con 900 años de antigüedad
Durante el último año se han llevado a cabo trabajos de identificación de las variedades de castaño con 96 muestras de Sanabria y Aliste mediante análisis genético en la Universidad de Córdoba.
De estos estudios se desprende que han aparecido variedades conocidas como la longal o la porteliña, pero también se han localizado 25 variedades no registradas, que se han identificado como variedades locales.
Cuatro de estas variedades se localizan en el soto de la ermita de La Alcobilla y están catalogadas en los registros del obispado con más de 900 años de antigüedad, hallazgo que permitirá sustentar la justificación de una IGP de la Castaña de Zamora en el futuro.
La Mesa de Castaño de Zamora se creó en el año 2020 con el objetivo de constituirse en órgano vertebrador y de consenso social del sector de la castañicultura a efectos de su profesionalización en las técnicas de cultivo, control de las plagas y enfermedades, difusión, investigación, formación y comercialización. Cuenta con la participación de representantes de los distintos agentes implicados: administraciones, propietarios forestales, viveristas, empresas comercializadoras y castañicultores.