Son pocos, cada vez en menor número, pero bien avenidos. La armonía es un denominador común en uno de los pocos pueblos que ya quedan en la comarca de Benavente con trabajos comunitarios, la facendera o la yera por Carnaval.
Cada vez que en Fuente Encalada se organiza una actividad comunitaria, no faltan brazos para arrimar el hombro. No obstante, en este año y, por primera vez, se organizó la yera en la jornada de este sábado 1 de marzo, en lugar de la tradicional mañana del martes de Carnaval, porque cada vez son menos los brazos por eso del envejecimiento y la pérdida poblacional, la verdadera lacra social de los pueblos que deja singulares estampas callejeras por su soledad.
Los brazos se multiplicaron este sábado
El Ayuntamiento de Fuente Encalada quiso aprovechar este sábado para organizar la yera, ya que así podría contar con un mayor número de vecinos residentes fuera de la localidad, como ya se adelantó en Benavente Digital. Y la iniciativa municipal fue acertada, pues esos brazos se multiplicaron, más aún, en la comida de convivencia celebrada en el edificio de usos múltiples que ha visto recientemente acondicionado su pavimento gracias al generoso coto de caza.
Desde primera hora de esta mañana, los vecinos se distribuyeron en grupos de trabajo, unos a por leña, otros realizando trabajos de poda y las mujeres acondicionando la zona ajardinada del cementerio. Los trabajos comunitarios lograron una coordinación que para sí quisieran muchas comunidades. Eso sí, los vecinos no pasaron frío, a pesar de las bajas temperaturas, porque la mañana estaba dedicada al esfuerzo común, al trabajo comunitario. Ya vendrían las horas de descanso.
Una generosa comida de convivencia
En el edificio de usos múltiples, a la salida del pueblo, en el camino de San Pedro de la Viña, unos 60 vecinos se dieron cita en la generosa comida de convivencia. Peces de escabeche, asados de carne, chorizo y panceta por doquier a la parrilla. No podía faltar el vino de la tierra, los refrescos y, claro está, el café y los licores. Ah! y los dulces que generosamente ofrecía el alcalde Victorino Núñez.
La sobremesa se prolongaba con el beneplácito vecinal, elogiando la organización de la yera en sábado. La tradición no se rompe, se refuerza. Y más aún en este pueblo de Fuente Encalada, rico en historia y hospitalidad.
Fotos: M.A.C.
















