El poder de la música en Villaferrueña

El musicólogo Santiago Martínez disertó en la localidad sobre música y emociones: “El poder de la música. Porqué nos emociona”

La Asociación por Villaferrueña Abuyaco organizó el pasado sábado una charla del musicólogo Santiago Martínez sobre música y emociones, que tituló “El poder de la música. Porqué nos emociona”.
En la concurrida sala de usos múltiples del Ayuntamiento de Villaferrueña, el conferenciante recorrió, con más de 30 ejemplos musicales, los diferentes mecanismos que permiten a la música inducir sentimientos en quien la escucha.
Por una parte, reacciones a la música de índole instintivo hacen que nuestras emociones tiendan a la excitación o a la tranquilidad. En esto, el ser humano reacciona de forma similar a los animales, lo que además permite una cierta comunicación con ellos. Por su lado, el aprendizaje cultural desde poco antes de nacer, nos permiten asociar ciertas músicas a sentimientos positivos y otras a negativos (principalmente los modos mayor y menor). La combinación de ambos mecanismos dibuja el amplio abanico de sentimientos, desde la ira, el miedo, la tristeza o la melancolía hasta la felicidad, la euforia o la tranquilidad.
Uno de los ejemplos iniciales ilustraba cómo la música refuerza la emoción de una escena con el ejemplo de “Lo que el viento se llevó”. La misma escena puede percibirse de manera distinta con o sin música.

La excitación que los sonidos agudos y fuertes provocan fue ilustrado con el final de un aria de soprano que provoca que el público, excitado, rompa a aplaudir y gritar inmediatamente. Por su parte, el efecto que los sonidos potentes en volumen producen se ilustró con la interpretación del “Dies irae” del Requiem de Verdi. Otros amenos ejemplos iban subrayando lo que el conferenciante explicaba acerca de los efectos de la música.
En cuanto a los mecanismos que nos llevan a preferir una música u otra, el conferenciante mencionó dos, uno asociado al aprendizaje cultural y otro derivado de las respuestas cerebrales de “recompensa” o sensación de placer ante ciertos estímulos.
En cuanto al primero, el poder evocador de la música en nuestra memoria produce recuerdos y emociones debido a la asociación con experiencias personales. Canciones como la de la serie “Verano Azul”, el himno de la Champions o la canción del Cola-Cao activan en nuestra memoria eventos pasados, tanto positivos como negativos. En cuanto a lo que el cerebro aprecia en los sonidos está por un lado la repetición, la escucha de música ya aprendida y que el cerebro interpreta como agradable. Por otro lado, al cerebro le gusta ponerse retos, por así decirlo, por lo que aprecia sobremanera que le “sorprendan”. Varios ejemplos facilitaron la comprensión de estos conceptos.

No hay música buena o mala
Finalmente, Martínez concluyó que no hay música objetivamente buena o mala en cuanto a los gustos y que su disfrute depende del contexto y la percepción personal. La música debe adecuarse a su entorno para ser eficaz. La música de la escena del asesinato en la ducha de “Psicosis” escuchada de forma aislada puede no gustar y parecer sin sentido, pero utilizada en el cine como acompañamiento de la escena es percibida de forma diferente, resulta completamente adecuada e induce el disfrute en el espectador.
El publicó apreció la manera accesible y sencilla en que se expusieron los conceptos teóricos, perfectamente comprensibles gracias a los numerosos ejemplos musicales ilustrativos.
Esta charla se añade a las anteriormente organizadas por la asociación, un experto en vacunas que explicó estos tratamientos tan en boga, un geólogo que analizó el entorno de Villaferrueña y facilitó que la asociación apadrinara un lugar geológico de especial interés, un historiador habló sobre la documentación antigua sobre el pueblo y un nutricionista recomendó cómo llegar a una dieta más saludable, así como el diseño de actividades de cara a este año 2025.

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